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Edgardo Ayala Gaytán: ¿Es temporal el repunte inflacionario en México?

El brinco tan abrupto que se da en la inflación anual es en cierta forma ilusorio.

La inflación en México durante el 2019 fue de 2.8 por ciento y de 3.2 por ciento en el 2020, pero en abril del 2021 la tasa de inflación anual alcanzó hasta 6.1 por ciento y en mayo y junio 5.9 por ciento, es decir aproximadamente 3 puntos porcentuales más en sólo unos pocos meses. ¿A qué se debe? ¿Es un fenómeno temporal? Al respecto creo que tenemos que hacer algunas precisiones

En primer lugar, el brinco tan abrupto que se da en la inflación anual es en cierta forma ilusorio. Sucede que la epidemia del Covid y el posterior confinamiento mundial hicieron que los precios de los combustibles y otros commodities se desplomaran inusualmente, de forma que la inflación anual no subyacente fuera -2 por ciento, algo que no había sucedido nunca en México. Si la inflación mensual de marzo y abril del 2020 hubieran seguido la tendencia de los dos años anteriores, entonces la inflación durante 2020 no hubiera sido 3.2 por ciento, sino 4.6 por ciento, poco más de medio punto del límite superior del intervalo objetivo de Banco de México. Es decir, el rebote inflacionario no sería de 3 puntos porcentuales sino de punto y medio a lo mucho.

La mala noticia es que la tendencia en la inflación cambió en los meses posteriores a marzo y abril del 2020. Previamente, entre enero del 2018 hasta febrero 2020, la época pre-Covid la inflación anual de tendencia era de 0.3 por ciento mensual o 3.7 por ciento anual, después de la fase inicial del confinamiento, entre mayo 2020 a junio 2021 ésta es de 0.48 por ciento mensual o 5.9 por ciento anual.

El principal detonante de la inflación reciente tiene que ver con los precios internacionales del petróleo, metales y los granos, principalmente. Al recuperarse la movilidad y la economía mundial creció la demanda de estos productos y se recuperaron sus precios, como la mayoría de estos se deprimieron en 2020, ahora las tasas de inflación anual de los mismos son estratosféricas. Así, los incrementos anuales de los índices de precios de la energía estimados por el Fondo Monetario Internacional son de 132 por ciento en mayo 2021, de 107 por ciento en el caso del índice del crudo, 89% en el caso de los metales y de 44 por ciento en los commodities no energéticos. En total, el índice de todos los commodities incluyendo la energía creció poco más de 70 por ciento en el último año. Esto ha llevado a que la inflación no subyacente en México llegue al 10 por ciento lo que alimenta una inflación general de casi 6 por ciento.

Otras causas del repunte inflacionario estriban en el rápido crecimiento en la demanda y en estrangulamiento en la oferta en ciertos sectores. El caso más notorio es la falta de semiconductores que afecta a la industria automotriz y de aparatos electrodomésticos. Pero hay que recordar que durante la epidemia del Covid se contrajo la oferta de muchos sectores, ya sea porque se pararon plantas, cerraron algunas empresas y se dejó de invertir, todo esto complica el abastecimiento de una rápida demanda durante la recuperación.

En mi opinión, la mayoría de las causas en el repunte inflacionario deberán de ir cediendo en el tiempo, aunque sigan creciendo los precios de la energía, metales y granos a nivel internacional ya no será a las tasas que estamos viendo ahora, el crecimiento de la demanda si bien alcanzará en Estados Unidos y México niveles de entre 6 por ciento y 7 por ciento este año tenderá a aminorarse para el 2022, y esperamos que se resuelvan los cuellos de botella en la oferta. Más aún, las expectativas de los analistas económicos del sector privado esperan que para el 2022 la inflación anual regrese al 3.7 por ciento, justo a la inflación inercial previo al Covid, esto es importante porque los ajustes de precios y salarios depende mucho de las expectativas a mediano y largo plazo en la inflación.

Aun así, lo más seguro es que la inflación tardará en retornar al intervalo objetivo cuando menos un año, tal y como sucedió después del gasolinazo a principios del 2017. Durante este tiempo de transición, seguramente los salarios negociados sobre una inflación esperada de entre 3 y 4 por ciento perderán poder adquisitivo.

El autor es Profesor Asociado del Departamento de Economía del Campus Monterrey. Su correo es edgardo@tec.mx

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